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Leticia Martínez 

Pollinatio 

Abierto Valencia 2026, Septiembre

En la Sala Refugio, la artista Leticia Martínez Pérez (Zaragoza, 1984) presenta su nueva exposición titulada Pollinatio, en colaboración con la residencia artística CeramicRes, en el marco de Abierto Valencia 2026.

La artista explora lo ridículo en el intersticio entre la cultura noble y vernácula. Interesada por las fricciones entre tradición y modernidad, se apropia de prácticas artesanales, del mundo de la moda y del diseño. Gracias a la escultura, la pintura textil y la instalación crea un universo burlesco y onírico vinculado íntimamente con la realidad. Con una dimensión sensual y exuberante, su trabajo combina el antropomorfismo, objetos cotidianos, peinados y trajes para inventar familias o comunidades efímeras que imaginan las metamorfosis de un mundo por venir.

Pollinatio toma su nombre del término latino que designa el proceso de polinización: el desplazamiento de materia y vida de un organismo a otro. Pero este proceso también transmite información, el polen es portador de un código genético. Esa idea de transmisión se traslada aquí al proceso creativo: los motivos orgánicos funcionan como vectores de información visual, cuyos colores, formas, gestos y códigos reaparecen transformados de una pieza a otra, ya sea sobre seda o sobre cerámica. En Pollinatio, la exposición se plantea como un ecosistema en el que las obras no permanecen aisladas, sino que se modifican y adquieren nuevos sentidos en contacto con las demás. La contaminación se convierte así en un proceso fértil: cada pieza recibe, transforma y transmite elementos, estableciendo una red de relaciones y mutaciones.

Transitando entre la figuración y la abstracción, las estructuras orgánicas aparecen como fuente y referencia y, al mismo tiempo, como un territorio extraño: lo reconocible se mezcla y se altera bajo nuevas formas. Son organismos híbridos que aparecen y desaparecen ante los ojos de quien las interpreta, como si estuvieran atravesando un estado continuo de metamorfosis. El reconocimiento y la incertidumbre conviven en un mismo espacio visual. 

En sus delicadas y sensuales pinturas sobre seda, Leticia Martínez Pérez juega con los códigos asociados a la feminidad y con las formas de la naturaleza, que, mediante la simetría y sus propios procesos pictóricos, se vuelven monstruosas. Las imágenes basculan entre lo grotesco y lo elegante, lo gráfico y lo punk, evocando criaturas misteriosas que podrían haber salido de películas o dibujos animados japoneses de los años noventa, referentes de la infancia de la artista.

En las cerámicas, la artista trabaja con la técnica japonesa Nerikomi, coloreando la pasta con óxidos y pigmentos para crear superficies marmoladas y motivos repetitivos. Las piezas, modulables y ensambladas a partir de elementos que se combinan durante el proceso de taller y de montaje, trasladan a la materia cerámica esa misma lógica de repetición, desplazamiento y transformación.

Así, la seda y la cerámica no funcionan como lenguajes independientes, sino como territorios permeables. La exposición se construye en ese tránsito, como una red en expansión donde cada obra contiene la posibilidad de otra. No circulan imágenes, sino posibilidades.

Leticia Martínez Pérez trabaja entre Zaragoza, Madrid, Normandía y París. Ha desarrollado su carrera a nivel europeo, exponiendo en centros de arte y espacios expositivos como la Collection Lambert en Aviñón, la Fondation Fiminco y la Académie des Beaux-Arts en París, la Artothèque de Caen y el SHED en Normandía, La Vallée en Bruselas o el Spatiu Intact en Cluj-Napoca. También ha participado en múltiples residencias artísticas destacando la Casa de Velázquez en Madrid o la Cité internationale des arts en París. Actualmente, desarrolla un proyecto de investigación y creación para el AACC Pablo Serrano, en Zaragoza.

 

 

Así define Sara Joudi, directora artística de Shiras Galería, los proyectos: “Ambas propuestas de Shiras Galería para Abierto Valencia 2026 parten del trabajo manual y de un profundo dominio de técnicas depuradas, llevados a un lenguaje plenamente contemporáneo. Son dos lenguajes plásticos muy diferentes, desarrollados por dos mujeres artistas con una mirada personal y reconocible, que invitan al espectador a detenerse y a descubrir distintas formas de observar y entender el mundo”.